Luchino Visconti: el aristócrata que desafió al fascismo
hace un díaUn 2 de noviembre de 1906 nació en Milán, Italia, el director de cine, teatro y ópera Luchino Visconti. Creció en el seno de una familia lombarda de origen aristocrático y acomodada económicamente, rodeado de arte, ópera y música clásica.
Durante su juventud, antes de dedicarse al mundo artístico, desarrolló un especial interés por la cría de caballos y los deportes ecuestres. A pesar de sus orígenes aristocráticos, con el paso de los años adoptó ideas marxistas y se vinculó al Partido Comunista Italiano.
En la década de 1930 viajó a París, donde conoció al cineasta francés Jean Renoir, quien influyó en su pensamiento político y su compromiso social. Posteriormente, Visconti trabajó como asistente de dirección de Renoir en la película “Una partida de campo”.
En 1943 debutó como director de cine con “Obsesión”, una película que resultó incómoda para el régimen fascista de Benito Mussolini, ya que retrataba una Italia muy diferente de la imagen de prosperidad y grandeza que la dictadura buscaba proyectar.
Su oposición al fascismo fue más allá del ámbito artístico. Visconti utilizó su residencia para refugiar a integrantes de la resistencia antifascista e incluso vendió joyas familiares para financiar sus actividades. En abril de 1944 fue detenido por miembros de la policía política fascista, encarcelado y sometido a torturas. Permaneció detenido hasta la liberación de Roma, en junio de ese año.
En 1948 presentó “La tierra tiembla”, una de sus obras más importantes y considerada fundamental para el desarrollo del neorrealismo italiano. La película retrata las dificultades económicas y la explotación que enfrentaban los pescadores sicilianos. El teórico marxista Guido Aristarco destacó su avanzado contenido ideológico.
A lo largo de su trayectoria recibió importantes reconocimientos internacionales. Entre ellos destacan el Premio Internacional de Venecia en 1948 por “La tierra tiembla”, la “Palma de Oro del Festival de Cannes” en 1963 por “El gatopardo” y los premios David di Donatello al mejor director en 1971 y 1973 por “Muerte en Venecia” y “Ludwig”, respectivamente.
En 1972 sufrió un accidente cerebrovascular que cambió considerablemente su vida, provocándole importantes dificultades de movilidad en el lado izquierdo de su cuerpo. Debió someterse a un proceso de rehabilitación, aunque nunca abandonó su vocación artística.
Entre octubre de 1975 y enero de 1976 filmó su última película, “El inocente”. Debido a las secuelas de su enfermedad, tuvo que dirigir parte del rodaje desde una silla de ruedas.
Antes del estreno de esta obra, el 17 de marzo de 1976, Luchino Visconti falleció en Roma, Italia, a los 69 años, dejando un importante legado en la historia del cine europeo.